Orientaciones y técnicas psicológicas utilizadas:
En consulta se trabaja desde un enfoque cognitivo-conductual inspirado en la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) de Albert Ellis. Este modelo parte de la idea de que no son solo las situaciones (rupturas, duelos, estrés laboral o familiar) las que generan malestar, sino la interpretación que hacemos de ellas. Por eso, uno de los objetivos principales es identificar los pensamientos y creencias negativas que influyen en nuestras emociones.
A través del trabajo conjunto con el terapeuta, estas ideas se analizan y se cuestionan de forma práctica y realista, promoviendo su sustitución por otras más flexibles y adaptativas. Este proceso permite afrontar las dificultades con mayor claridad, reduciendo el malestar y favoreciendo el bienestar emocional.
Además de la reestructuración cognitiva, se incorporan técnicas conductuales y de regulación emocional como la relajación de Jacobson, la respiración consciente, la observación del pensamiento o el uso de la música. Todo ello contribuye a un abordaje completo, orientado a generar cambios duraderos en la forma de pensar, sentir y actuar.
La terapia familiar sistémica aborda los conflictos teniendo en cuenta a la familia como un todo, entendiendo que lo que le ocurre a uno de sus miembros influye en el conjunto. Habitualmente, la intervención comienza a partir de un “paciente identificado”, pero el objetivo es generar cambios que beneficien a todo el sistema familiar.
Desde este enfoque se analizan aspectos clave como los patrones de comunicación, las relaciones entre los miembros, las alianzas, los límites y las normas que organizan la convivencia. También se explora la función que pueden estar cumpliendo los síntomas y cómo se mantienen los conflictos en el tiempo.
A través de herramientas como el genograma, el reencuadre o la connotación positiva, se promueven nuevas formas de entender las situaciones y de relacionarse. El proceso terapéutico busca introducir cambios tanto en la dinámica como en la estructura familiar, facilitando una convivencia más equilibrada, reduciendo los conflictos y favoreciendo el bienestar de todos sus miembros.
Las técnicas de relajación y el mindfulness son herramientas fundamentales dentro del proceso terapéutico, especialmente para la gestión de la ansiedad y el logro de objetivos personales. Su práctica permite reducir la activación fisiológica, mejorar la regulación emocional y desarrollar una mayor sensación de control ante situaciones estresantes.
Entre las estrategias más utilizadas se encuentran la relajación muscular progresiva de Jacobson, la respiración diafragmática, la observación del pensamiento, la aceptación de sensaciones y el trabajo con el diálogo interno. Estas técnicas ayudan a la persona a identificar sus estados internos y a responder de forma más consciente y adaptativa, en lugar de reaccionar de manera automática.
Todas ellas se complementan con principios del mindfulness, que promueve la atención plena en el momento presente con una actitud de apertura y sin juicio. Integrar estas herramientas en la vida cotidiana favorece una mayor claridad mental, reduce la rumiación y potencia el bienestar general. De este modo, la persona no solo aprende a manejar el malestar, sino también a relacionarse de forma más equilibrada consigo misma y con su entorno.
Las sintomatologías abordadas en terapia son las relacionadas con:
ansiedad y gestión emocional
autoestima y desarrollo personal
dificultades en relaciones de pareja
conflictos laborales
procesos de duelo
sensación de vacío o desmotivación
cambios vitales y reestructuraciones familiares
miedo a situaciones nuevas o soledad
trastornos mentales graves
Las metodologías y los tratamientos se irán adaptando en función del encuadre, las demandas, la evolución y de los objetivos que se establezcan con cada persona.